Mirar Hacia El Interior, Educación Emocional.

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…En tiempos donde nadie escucha a nadie

En tiempos donde todos contra todos

En tiempos egoístas y mezquinos

En tiempos donde siempre estamos solos…

(Fito Páez)

 

Vemos en nuestros hijos e hijas, la posibilidad de desarrollar los conocimientos y habilidades para conseguir logros académicos. En educación los procesos son individuales y en estos también acompañan los momentos de cada uno de los participantes de este bello proceso.

¿Qué hay más allá? Nos enfocamos en una sociedad que es competitiva y atractiva en una serie de elementos que permiten a nuestros hijos e hijas interactuar con el mundo. Crecen en una realidad distinta, con miradas enfocadas en otras necesidades, con lo cual es importante acompañar y estar presentes. A esto, no es sólo estar con ellos, sino que en los momentos que podamos construir una acción juntos, estemos ahí, en presencia y escuchando. Aspectos que desde el colegio proponemos como parte de un cambio de paradigma academicista.

La educación emocional es parte de un pilar fundamental en el desarrollo de cada uno de nuestros alumnos y alumnas, acto de consecuencia de un trabajo personalizado desde el inicio del proceso escolar, donde identificamos emociones, buscamos poder resolver una interacción más sana, más cercana, escuchando y proponiendo modificaciones; mirando al otro como una oportunidad de conocer propuestas diferentes, incluyendo. 

La resiliencia también es parte de un proceso de adaptación al medio escolar, “proceso dinámico que tiene como resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad”. (Luthar y otros. “La resiliencia como proceso”). Esto considerando las formas de modelos parentales y miradas de la sociedad, temas que hay que considerar a la hora de integrar y desarrollar habilidades de comunicación, aceptación y de convivencia por sobre todas las cosas.

A medida que nos vayamos conociendo y nos reconozcamos, entregamos herramientas que sin duda aportarán a construir una relación más amigable con nuestro entorno. De paso, aporta a utilizar y proyectar al buen manejo de las redes sociales. Herramienta útil y que fluye en cada una de las conexiones que tenemos en nuestro día a día. Aspecto que hay que compartir con nuestros hijos e hijas, enseñando y observando en su utilización.

Es fundamental acompañarse, lograr que nuestros hijos e hijas, desde nuestras diferencias, aportemos a la convivencia, a no ser meros espectadores de lo que acontece a su alrededor, a no ser cómplices o terceros pasivos, a interactuar con respeto y asertividad. Pequeños e importantes detalles que se van sumando a este mundo del conocimiento y del aprendizaje, al cual nuestros hijos e hijas van recorriendo y conociendo el mundo desde una perspectiva distinta, acumulando enseñanzas que son importantes para el desarrollo de habilidades, pero que no hay que dejar como únicos.

La invitación es a colaborar con este desarrollo emocional, que va ligado como curriculum oculto en los procesos escolares, desarrollo primordial para la adquisición de conocimientos, de mantenernos despiertos y consientes en la construcción de los proyectos personales. Dar cuenta de una salud mental acorde a los tiempos, de esta forma contribuimos a formar seres inquietos desde los cognitivo y con un conocimiento  de sus capacidades e integración en sus emociones, tanto en su contexto escolar como familiar. Aportar a su crecimiento como individuos y proyectarlos a una sociedad que requiere un poco de afecto para poder relacionarnos desde la amor y la confianza.

Nadie queda excluido, en nuestros actos y formas de conectarnos con el otro, están los ojos de nuestros hijos e hijas. Somos su ventana de conexión y en su conciencia se conjeturan lo que es bueno o no de nuestras proyecciones. El desarrollo emocional es fundamental para la integración del que somos y el cómo manifestamos nuestros aprendizajes.

 

Carlos Castro Hormazábal

Psicólogo

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